La monumental Julia Child (1)

En este mundo -habría que investigar en algunos otros- existen ciertas personas que son capaces de conseguirlo todo, cueste lo que cueste y por más lejano e imposible que parezca. Una de esas personas, portadora de una voluntad inquebrantable y una personalidad más que particular fue Julia Child.

A esta altura; con libros, blogs y película mediante, dudo que haya mucha gente que no conozca la historia de Julia y de su legado, pero me parece propicio (podría decirse, incluso, necesario) hacer un pequeño gran homenaje a sus palabras, a sus recetas, a sus torpezas y, por sobre todas las cosas, a su voluntad.

Una de las tantas caricaturas que se hicieron en torno a Julia
Una de las tantas caricaturas que se hicieron en torno a Julia

Lo siguiente no pretende ser una biografía y mucho menos una cronología, pero cuando comencé con este blog, una de las cosas que más me incentivó fue tener la posibilidad de realizar estos mini homenajes a figuras de la gastronomía que me dieron empujoncitos durante años hasta conseguir que la comida se haya vuelto una parte tan importante de mi día a día.

Julia Child nació el 15 de agosto de 1912 en California (unos 25 años después que Doña Petrona, para que te ubiques en el contexto). Creció en una familia convencional y tras terminar sus estudios en historia, comenzó a trabajar en New York como redactora publicitaria.

Julia en su juventud
Julia en su juventud

Cuando la Segunda Guerra Mundial dio inicio, intentó ingresar a las Fuerzas Armadas, pero fue rechazada por su estatura -1,88 m-, por lo que cambió de rumbo e ingresó a trabajar a la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) y su habilidad fue tanta que terminó siendo ascendida a INVESTIGADORA SECRETA (sí, nuestra venerada chef bien podría haber sido una chica Bond :P).

En la OSS, Julia tuvo la fortuna de conocer a Paul Cushing Child, amante de la cultura francesa y poseedor de un paladar muy entrenado. Nuestra -futura- chef se enamora perdidamente de él y ambos se casan al finalizar la guerra, en 1946. Más tarde, en 1948, deben mudarse a París y es ahí donde comienza la verdadera historia.

Julia y Paul
Julia y Paul

JULIA Y UN UNIVERSO DE SABORES

En medio de una cultura absolutamente nueva y sin otro trabajo más que aburrirse en su casa, Julia comenzó a investigar posibles opciones de entretenimiento, pero ninguna terminaba por convencerla; hasta que un día, influenciada por Paul y su amor por los sabores franceses, decidió inscribirse en la reconocidísima academia Le Cordon Bleu y sorprendió una enormidad a sus tutores por: 1) Ser mujer. Muy pocas mujeres tenían la posibilidad de acceder a la institución. 2) Su altura y… torpeza (inevitablemente risueña) 3) Su voluntad. Como ya te dije, NADA detendría jamás a Julia. Pasó días y noches aprendiendo, atenta a capturar la esencia de cada sabor; practicando una y mil veces cada receta (Paul, agradecido).

En medio de su aprendizaje y fascinada con el mundo gastronómico, Julia conoció en el Cercle des Gourmettes a Simone Beck (quien comenzaba en esas épocas a escribir un libro de comida francesa para americanos) y a Louisette Bertholle, su amiga y colega. Estas, entusiasmadas con la energía y habilidad de Julia, le proponen sumarse al equipo para realizar la traducción del francés al inglés, aunque no fue lo único que hizo…

Cada receta que Julia tradujo fue puesta a prueba en su cocina, en su boca, en la de su marido y en la de sus numerosos invitados y, en cada uno de los platos, modificó, corrigió, detalló y mejoró indiscutiblemente el contenido; generando, así, platos más simples de digerir para el paladar americano y muchísimo más fáciles de realizar.

Luego de años, mudanzas y complicaciones (Julia y Paul debieron, tras persecuciones políticas, regresar a EE.UU), “El arte de la comida francesa” logró finalizarse y otra lucha comenzó para conseguir una editorial que facilitase su publicación. La realidad es que, para ese momento, el libro era una ENCICLOPEDIA GIGANTE con la cual ningún público o editor estaba siquiera familiarizado; ergo, hubo que seguir modificando el contenido, Julia no se iba a dar por vencida. Tras idas y venidas, el todavía enorme libro consiguió ser publicado y con él llegó el reconocimiento, los aplausos y la felicidad de estómago americano. Ningún otro libro de cocina había cautivado antes a tanto público.

Mi tomito 2 de El arte de la cocina francesa
Mi tomito 2 de El arte de la cocina francesa

Amas de casa, curiosos, oficinistas, madres, hijos, todos enloquecieron con “El arte de la comida francesa”; las palabras de Julia y sus sabores estaban conquistando el mundo de lo golosos. Así, en 1962, la ya famosa chef fue invitada a un programa de televisión y con tan solo demostrar la técnica de cocción de un Omelette consiguió encantar a la audiencia. La simpatía y frescura de Julia estaban listas para saltar hacia los televisores de cada hogar: En 1963 arrancó su propio programa, “El chef francés” y permaneció al aire por más de 20 años, convirtiéndose en el programa gastronómico más reconocido en Estados Unidos.

Julia en El Chef Francés
Julia en El Chef Francés

Creo que con esto tienen bastante como para comenzar a interesarse por el universo de Julia, pero les aseguro que falta muchísimo por saber y en unos días les cuento más al respecto 😀

Por el momento, les dejo por aquí este videito (un clásico) de nuestra adorada chef, preparando un omelette, receta tan rápida como necesaria de una buena técnica.

Por supuesto, tentarme fue inevitable y tuve que hacer los míos. A la mezcla le agregué un poquito de Curry, sal, pimienta, orégano y, luego y en plena cocción, queso cremoso.

Mis omelettes, basados en la receta de Julia
Mis omelettes, basados en la receta de Julia