La panadería de Pablo

(En un domingo como hoy, pero hace un par de semanas)

¿El ideal? Despertar tarde, desayunar en la cama, hacer fiaca, almorzar en la cama, hacer más fiaca, ¿ya hablé de la fiaca?.

¿La realidad? Despertar temprano, ir a votar. Adiós a pasar el día en la cama.

No sé ustedes, pero una vez que salgo de entre las sábanas, me visto y el sol me dice “buen día”, me cuesta muchísimo volver al mood de fiaca.

Bueno, tuvimos que movernos, pero para hacer las cosas más llevaderas; desayunamos chocolate de Rapa nui (alabado sea el chocolate patagónico) y café con vainilla.

La votación fue rapidísima y ni mi mesa ni la de mi novio mostraron complicaciones, para el mediodía ya estábamos absolutamente libres y hambrientos. Y, como el año pasado me quedé con muchísimas ganas de probar alguno de los restaturantes que la #BAFoodWeek ofrecía, decidimos ir para San Telmo y probar el menú de La Panadería de Pablo.

¿En qué consiste la #BAFoodWeek?

Dos veces al año, varios restaurantes (no muy accesibles) de Buenos Aires, crean menús armados a precios alcanzables. Incluyen entrada, plato principal y postre, y, dependiendo del restaurant escogido, algún aperitivo

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Llegamos.

Ubicación

Un -gran- oasis en plena feria de San Telmo. Es increíble cómo el griterío, el olor a palosanto y la masa de gente que recorre los puestitos callejeros queda en el olvido tras cruzar la puerta.

Ojo, fuimos un domingo, probablemente durante la semana la situación sea mucho más pacífica y la entrada de La Panadería de Pablo no pase desapercibida entre la multitud.

Personalmente, adoro San Telmo y que el restaurante se encontrara ahí sumó un par de puntitos a la hora es elegirlo.

Por dentro

Muy bello. La decoración es ecléctica: Una fusión entre madera y acero, Italia y Francia, un dinner y una bodega. La cocina está a la vista (BIEN) y se ve limpia y ordenada. Por otro lado, la barra de tragos parece la de un buen hotel y el jardín que está en el fondo es absolutamente precioso; ideal para reuniones al aire libre.

La vajilla es clásica, blanca y sobria; mientras que los servilleteros parecen salidos de un dinner de ruta y los manteles cuadrillé recuerdan a algún típico cafecito europeo.

La música está bien y en el volumen preciso, pero las voces de los comensales llegan a decibeles muy molestos y hace pensar que deberían replantear un poco la distribución de su acústica.

Los baños -individuales- están muy bien, pero no se destacan.

Por dentro
Por dentro

La atención

Entramos, verificaron nuestra reserva y nos ubicaron. Luego, nos ofrecieron la carta y pedimos las entradas y los platos principales.

La mesera que nos atendió fue muy simpática. Cometió un error con la entrega del postre, pero lo solucionó rapidísimo y pidió disculpas de una forma súper amena.

Lamentablemente, habíamos olvidado la veda electoral y no pudieron darnos el aperitivo con alcohol que el menú estipulaba ni un trago que solicité; será para la próxima.

Pedí cambiar mi postre por un té (shame on me) y accedieron sin problemas y sin cobrar recargos.

Menú

Acotado y concreto. No te olvides que lo que busca la #BAFoodWeek es permitirte conocer el lugar y algunos de sus platos; si te convence, otro día podés volver por tu cuenta y adentrarte más en los sabores que propongan.

Ofrecen agua Villavicencio de las de vidrio (la más rica) y Evian.

El pan honra al nombre del lugar y a Pablo Massei. El de romero, súper esponjoso y humedecido en el aceite de oliva de la familia Zuccardi (gran elección) está como para hacerte tirar la chancleta.

Probamos cinco platos.

Entradas

Germán: Brusqueta de mousse de salmón.

Estuvo sabrosa, no fue una locura pero el salmón rara vez falla.

Brusqueta de mousse de salmón
Brusqueta de mousse de salmón

Yo: Sopa Vichyssoise.

Una sopa francesa que nunca había probado. Papas, puerro, cebolla y crema en un punto ideal para que se te haga agua la boca, y con el pancito ni te cuento.

Me encantó. Y, para hacer más feliz a tu panza, te la decoran con un crocante de panceta. Aplausos.

Sopa Vichyssoise
Sopa Vichyssoise

Platos principales

Germán: Wok mixto de lomo y pollo.

No sabemos bien qué clase de salsa le pusieron al arroz yamaní, pero sea la que sea (algo de Teriyaki había por ahí), hicieron que un wok que parecía bastante soso a la vista, se convirtiera en una explosión de sabor con solo probarlo. Hiper rico.

Wok mixto
Wok mixto

Yo: Lasagna vegetariana.

Ideal combinación y distribución entre salsa, masa y verdura. Berenjenas, zucchinis, zanahorias, ricotta, parmesano y un tuco gustoso y generoso. Muy muy bien.

Lasagna de vegetales
Lasagna de vegetales

Postre

Germán: Mousse de limón.

Tan rico como pesado. Sí, un mousse de limón heavy para el estómago, rarísimo; ¿pero importa eso cuando las papilas gustativas no paran de dar saltitos? Pedilo, probalo y contame.

Mousse de limón
Mousse de limón

Precio

Intermedio. No apto para ir a comer todos los días, pero sí un must para ser probado.

¿Recomendable?

Sí. No sé si para ir en pareja, solemos escoger lugares donde nuestras palabras nos se pierdan en el barullo, pero, aún así, tengo ganas de volver. Te lo recomiendo para ir en grupo, cuando la cháchara es una amiga más y deja de importar.

¿Punto fuerte?

El pan (era de esperarse) y el jardín.

¿Punto débil?

El ruido, evitá ir con migraña/resaca.

 

Dirección: Defensa 269.

Reservas: Sí.

WiFi: Sí.

Tarjetas de crédito: Sí.