La Papelera

La semana puede ser un caos, pero nunca se rechaza una cena con amigos. ¿Te duele la cabeza? Tomate un ibuprofeno. ¿Estás desganado? Te aseguro que tras la cena te vas a sentir mil veces mejor. ¿Tenés mucho que estudiar? No estudies nadbueno, quedate, está bien, cenamos otro día.

Motivo

La deuda de una buena charla y el festejo tardío de un cumpleaños.

Partícipes: Cuatro mujeres y un hombre (pobrecito, no le dimos tapones para los oídos).

En un principio íbamos a juntarnos en La Panera Rosa –lugar que les recomiendo un montón-, pero Lau sugirió conocer La Papelera y siempre está bueno -para la vista y para el paladar- probar un lugar nuevo.

Ubicación

Palermo, a pasos de Plaza Serrano; punto a favor por lo accesible y cómodo del lugar para ir en colectivo. Si osás ir con auto, como nosotros, calculale unos $30 para el trapito de turno.

Por dentro

Patio
Patio

Cuando entramos, La Papelera nos recibió con una exquisita iluminación (el punto más a favor del lugar) y unas macetitas DIVINAS colgadas en el fondo y jazz. Pero, la comida no se hace de macetas y la calidez de unas lamparitas bien puestas no basta para alimentar.

Nos sentamos y notamos que el lugar parecía haber estado cerrado por un buen rato, eran casi las nueve y media de la noche y no paraban de limpiar con Blem, sí BLEM, y el olor fue muy invasivo. No sé, yo me siento a comer y lo que menos espero es que haya aroma a limpiamuebles en el aire…

Subimos al baño y la verdad que nos pareció bastante descuidado. Ojo, no era el baño de una estación de servicio, pero estaba lejos de la decoración delicada del salón.

La vajilla no está en buen estado. Los platos cachados podrán estar de moda (¿?), pero en un lugar que pretende un estilo prolijo, quedan de pésimo gusto. Me estás cobrando, dame un plato entero, no un cacharro.

Algo positivo (sí) a recalcar es el entrepiso, tiene unos silloncitos preciosos. Aparentemente, se puede reservar el sector entero para festejar cumpleaños o eventos.

Atención

Empezó mal desde el vamos, hicimos la reserva a través de Guía Oleo pero olvidaron tomarla.

Me parece importante aclarar que la moza que nos tocó fue hasta simpática en sus errores, pero extremadamente distraída y colgada. El lugar estaba prácticamente vacío, pero, aún así, tardó bastante en prestarnos atención y, al traernos las cartas, tuvimos que pedirle tres veces que nos las cambiase porque estaban en blanco (!!!).

La clave del WiFi fue casi rogada. No entiendo cómo todavía no la ponen en la carta o en algún cartelito sobre la pared; a esta altura, internet ya debería formar parte del servicio de mesa.

Tras elegir la entrada, la moza retiró las cartas sin siquiera preguntar si habíamos terminado de mirar (todavía ni teníamos escogidos los principales) y más tarde, después de comer, tardaron añares en retirar los platos sucios. De yapa, el tiempo entre el pedido y la puesta en mesa de los platos fue de más de 40 minutos, solo apto para pacientes.

La carencia de servilletas fue otro punto en contra, no solo nos fueron escatimadísimas, sino que, cuando las trajeron, resultaron ser trozos exiliados de un rollo de cocina.

Menú

La carta tiene un tamaño promedio; entradas, platos del chef, ensaladas y minutas (las bebidas las ponen por separado).

Quisimos pedir cerveza, pero, a pesar de ofrecer una amplia variedad, solo contaban con stock de porrones de Budweiser. La carta de vinos está buena, pero nada más si querés pedir una botella grande entera (solo comercializan copas de Los Árboles Malbec).

En cuanto a los tragos, probamos su Tom Collins y estuvo bien.

Decidimos arrancar con rabas y papas fritas para compartir. Las papas, riquísimas y en su punto justo. Las rabas, bien, no fueron lo mejor de la galaxia, pero las comimos todas y hubiéramos comido más.

Entrada. Rabas y papas fritas.
Entrada. Rabas y papas fritas.

Recién después de la entrada se acordaron de traernos unos pancitos (muy ricos) con queso untable.

Platos principales

Aye: Ensalada mediterránea con pollo

Le pareció insípida y seca. Mucha lechuga y poca salsa.

Ensalada mediterranea con pollo
Ensalada mediterranea con pollo

Pao: Hamburguesa completa con cheddar

Bueno… lo que vendían como cheddar resultó ser queso feta. La hamburguesa no era casera y el pan dejó bastante que desear.

Hamburguesa completa
Hamburguesa completa

Fede: Ojo de bife al dijón con papas.

El dijon se disfrazó de salsa criolla. No le consultaron el punto de la carne (por suerte, a él le gusta jugosa) y, afortunadamente, las papas -convertidas en una especie de croqueta- estuvieron deliciosas.

Ojo de bife al dijón con croquetas de papa
Ojo de bife al dijón con croquetas de papa

Lau: Ravioles de salmón.

Le gustaron, resultó ser el mejor plato de la noche. Con las pastas, la salsa es a elección.

Ravioles de salmón
Ravioles de salmón

Yo: Ensalada Caesar con salmón.

No pude terminarla, el pescado estuvo bien, salteado y contundente, pero el resto fue un desastre. Pedazos enormes de lechuga, croutones mal acabados y, a pesar de mis esfuerzos, no logré encontrar el aderezo Caesar. Hiper seca.

Ensalada caesar de salmón
Ensalada caesar de salmón

No pedimos postre.

Precio

Sobrevalorado, como casi todo en Palermo y, teniendo en cuenta el servicio y la calidad de la comida, definitivamente no lo vale.

Dato extra: Si imprimen este cupón de la Guía Oleo tienen un 30% de descuento sobre el total de la cuenta.

¿Recomendable?

No es Mordor, podés entrar, pedir una cerveza y una picada y sobrevivir, pero eso mismo podés hacerlo en otros mil lugares y salir satisfecho. Agradezco a mis amigos, que consiguieron que el fracaso gastronómico pasara más desapercibido. La próxima, por favor, vayamos a otro lado.

Punto fuerte

La iluminación y las papas.

Punto débil

La atención y la inconsistencia de los platos.

  • Dirección: Honduras 4945
  • Web: No tiene
  • Reservas: Sí.
  • Contraseña del WiFi: lp48315773
  • ¿Tarjetas de crédito? No.