Una cita con Elena

Buenos Aires es una ciudad plagada por restaurantes, y tenemos la suerte de contar con una renovación tremenda en cuanto a opciones y variantes. Ahora, a pesar de nuestra fortuna, a veces surgen planes y… aunque pensemos una y mil veces a dónde ir, no se nos ocurre nada y entramos en una nebulosa de ideas no resueltas.

Entonces, porque estoy de muy buen humor y quiero que comas rico y puedas encontrar “ese” lugar que estás precisando, hoy comienzo con la sección Dónde, cuándo, cómo, porque a mí también me pasa no saber a dónde ir y, cuando finalmente consigo dar con el lugar indicado, ¿qué mejor que compartirlo para que otros también lo hagan?

Hace un tiempito, me encontraba en la búsqueda de un lugar que fuese romántico para cenar de a dos y que, a su vez, no exigiera que vendamos nuestros órganos a la hora de pagar la cuenta.

Te mataré Ramírez se volvió un cliché noventoso y gastado, Tegui sonó bien en un principio, pero requería que volviese al temita de los órganos… ¿Green Bamboo? No, bajó mucho la calidad. Un montón de lugares surgieron en mi cabeza, pero ninguno cumplía con el cometido. Entonces, tuve la suerte de que, así como ahora voy a hacer yo con vos, me recomendaran ELENA.

Elena es uno de los dos restaurantes con los que cuenta el Four Seasons (el otro es Pony Line, del que te voy hablar más adelante) y, a pesar de encontrarse en un hotel de lujo, es más económico que muchos restaurantes palermitanos.

UBICACIÓN

En Retiro y dentro del hotel. Podés ir en auto, colectivo, subte o tren; como más te guste.

POR DENTRO

Simplemente exquisito. Cuando entrás al Four Seasons, sentís lo que -obviamente- surge al entrar a un hotel cinco estrellas, pero la cosa viene después. Llegás a la recepción y comienza un mundo aparte: Techos altísimos con un entrepiso precioso (sector que te recomiendo), ventanales, una escalera increíble, luces bajas, mesas con la distancia justa para no irrumpir en charlas ajenas y una decoración moderna, con aires de pub inglés de élite y muchísima clase. Tus ojos lo van a devorar todo.

Por dentro, desde arriba
Por dentro, desde arriba

ATENCIÓN

Como no podía ser de otra manera, la atención es impecable. Podría comparártela con la de Kansas en sus mejores días, pero digievolucionada (¿?). Una vez que te ubican, un mozo se presenta y te deja la carta; otro acerca la panera, te pregunta si ya escogiste las bebidas y, casi al instante, aparece el sommelier d para consultarte si vas a escoger tomar vino y brindarte su recomendación. El primer mozo, siempre atento, reaparece para reponer pan y bebida apenas escasean.

La comida, como así también la cuenta, se entregan rápido y sin problemas. No hay puntos flojos.

MENÚ

Conciso, desestructurado y eficaz. En mi opinión, podrían agregar algunos platitos más. Fui dos veces y ahora, cuando vuelva, creo que tendré que repetir plato.

Ofrecen una selección de cortes de carne roja, blanca y pescados. Cinco entradas, cinco principales y cinco postres. También podés escoger una tabla de fiambres (gourmet) o de pescados y mariscos (deliciosa).

De todo lo que probé, mi panza grita por que te recomiende:

  • Mollejas doradas con papas rústicas y espinaca con huevo. El punto de cocción de la molleja es impecable. Las papas, súper crocantes y suaves acompañan idóneamente.
  • Solomillo de cerdo con puré. Bocado que tu lengua toca, bocado que se deshace.
  • Cazuela de mariscos. El pulpo más rico que probé en mi vida.
Solomillo de cerdo
Solomillo de cerdo
Mariscada (cazuela de mariscos)
Mariscada (cazuela de mariscos)

PRECIO

No es barato, pero tranqui, ya te dije que en Palermo seguro que encontrás lugares a igual precio o, incluso, más caros que realmente no lo valen. Es ideal para festejar aniversarios, cumpleaños o, simplemente, tener LA CENA con tu pareja.

¿RECOMENDABLE?

Absolutamente. Mimás tu panza y a quien lleves con vos.

Punto fuerte:

La ambientación y la excelentísima atención y cuidados que le ponen a los detalles.

Punto débil:

No muchos, quizás pondría algún agregado en su panera, alguna cosita que la destaque como resalta todo lo demás. Las porciones no son enormes, pero llenan y permiten que te entre algún traguito y el postre.