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Al frío, picante

Y sí, el frío llegó CON TODO y no puedo (ni quiero) calmarme con lo platos potentosos y calentitos, ergo, me pareció ideal aprovechar estos chuchos heladísimos para comer polenta y darle un toque distinto con una salsa de carne picante 😀

Sí, me dirás que la polenta es con queso y boloñesa, ya sé, pero… ¿y si te animás a probar esto y después me contás? Ojo, el quesito sí que no puede faltar 😛

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Comer, dormir y pasear en Colonia de Sacramento

Estamos en verano, la estación del “huí de donde sea que estés mientras puedas y por cuánto puedas”, así que… siguiendo la premisa, el fin de semana pasado escapamos para Colonia de Sacramento.

Hace rato tenía ganas de conocer Uruguay (me confieso fan de Tiranos Temblad, incluso jaja) y Colonia me pareció el destino más cómodo y tentador. Si no fuera porque me pasé el viaje enferma y no pude disfrutar todo tal cual esperé, realmente hubiera sido fantástico, porque Colonia es una belleza que hay que conocer. Me sentí un poquito en San Telmo y otro tanto en medio de un cuento con escenografía portuaria.

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Pepinillos

Pepinillos en conserva (exclusivísima receta de mi bisabuela)

Me he pasado años escuchando a mi mamá hablar sobre los pepinillos en conserva que preparaba su abuela (mi bisabuela); de su gusto, de su textura, del recuerdo de su cocina. Así, que cuando hace unos días mi mamá los preparó con su receta, no pude evitar emocionarme y probarlos con muchas (muchísimas) ganas.

Ojo, los pepinillos no son para todos. O los amás o los odiás; y tengo que confesar que hasta hace un par de años no podía tolerarlos, pero, ¿no es mágico cómo el paladar madura y vamos aceptando otros gustos? ¿Cómo nos vamos amigando con otros sabores?

Para que disfrutes de estos pepinillos o para que, al menos, tu lengua intente jugar a acostumbrarse, he aquí la receta 😀

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Un señor pollo de campo a la Blanca

Estos últimos años me pareció notar (no, no me pareció, estoy segura) que el pollo venía cada vez menos “pollo”, más fibroso y mil veces menos gustoso. Entonces, cuando con mi mamá (Blanca) nos cruzamos con una carnicería en el centro de La Lucila que ofrecía pollo de campo, fue imposible no entrar y comprar uno ENORME.

Había que festejar el descubrimiento y mi mamá tuvo la fantástica idea de recurrir a las hierbas de nuestro jardín y preparar un “Señor pollo” al horno. Imaginate el tamaño que tendría, que usamos solo la mitad y salieron cuatro porciones.

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